La increíble historia del compositor que murió asesinado por su batuta

El de Jean-Baptiste Lully podría ser tomado como un claro ejemplo de eso que en los ámbitos de la política y de las ciencias sociales suele ser denominado pomposamente “movilidad social ascendente”, para no decir “progreso”, un término con mala prensa en las usinas de pensamiento políticamente correcto, donde lo reservan para los sospechoso de “neoliberalismo” explícito.

Mi amigo el Rey SolEn Francia, Jean trabajó al servicio de la señora, mientras avanzaba en sus conocimientos de música y se hacía ver como un bailarín con proyección; algo que confirmó cuando, ya liberado de la tutela de la señora, llamó la atención de un joven Luis XIV, con quien bailó en el Ballet Royal de la Nuit (el Bellet Real) al mismo tiempo que sus composiciones instrumentales para ballet ganaban espacio.En este ballet, Lully interpretó varios papeles, entre ellos los de un pastor, un soldado, un mendigo… En tanto, el rey estaba bailando por primera vez en el papel del sol naciente y disfrutó tanto de la actuación y el baile de Lully que lo promovió a Compositeur de la musique instrumentale (compositor real de música instrumental).El vertiginoso ascenso del muchacho incluyó su incorporación a la banda real de veinticuatro violines, a la sazón la orquesta más famosa de Europa por aquellos días; y el posterior ascenso a Superintendente de Música, de la mano de un Luis XIV que tomaba definitivamente las riendas del gobierno, y le agregaba a su amigo el título de “master” de la familia real.

Un fabricante de “hits”El ballet L’Amour malade, estrenado en enero de 1597, donde también se hizo cargo de una parte de baile como Scaramouche fue el espaldarazo de una trayectoria que potenció desde su orquesta personal de violín, conocida como los Petits Violons (“Violines pequeños”), que contrastaba con sus innovaciones con la de los Veinticuatro Violines.También en 1661, Lully comenzó su colaboración con el dramaturgo Molière. Siguieron más colaboraciones teatrales, algunas de ellas concebidas para fiestas en la corte real, y otras tomando la forma de música incidental para obras interpretadas en las actuaciones de mando en la corte y también en el teatro parisino del dramaturgo localUna vez que el vínculo entre ambos llegó a su fin, en 1672, Lully se convirtió en el director de la Académie Royale de Musique, es decir, la ópera real, que actuaba en el Palacio Real. Entre 1673 y 1687 -con el traslado de la corte a Versalles, en 1682, de por medio- Lully produjo una nueva ópera casi cada año y protegió ferozmente su monopolio sobre ese nuevo género.

El límite son las orgíasEn línea con el temperamento de su protector, el hijo del minero que pasó de ayudante de cocina y bailarín a “dictador” musical de Francia, creó un estilo de canto adaptado a la lengua francesa, a medida que establecía, a través de su veintena de óperas, los parámetros que enmarcarían el esquema del género en aquel país durante más de 60 años.Después de la muerte de la reina Marie-Thérèse en 1683, el entusiasmo del rey por la ópera se disipó y el éxito de Lully comenzó a declinar, debido a la influencia de la nueva amante del soberano, Madame Maintenon.Por otra parte, el rey se sintió ofendido por la vida disoluta de Lully y sus encuentros homosexuales, que no podía ser aceptado por Madame Maintenon, que se crió en una tradición estrictamente religiosa. En 1685 se estrenó la ópera de Lully Roland. Alrededor de este tiempo hubo un escándalo cuando se hizo público que Lully tenía una aventura con un “botones” llamado Brunet.Pero, además, el compositor participó en las orgías de los Duques de Orleans y Vendôme. De modo que el rey lo citó para avisarle que ya no estaba dispuesto a tolerar su comportamiento.

SuscribiteHomeÚltimo MomentoPolíticaEconomíaSociedadOpiniónMundoDeportesEspectáculosCulturaHistoriasClimaHoróscopoLoterías y QuinielasRadio Mitre en VivoOtros ServiciosEdición impresaClaringrillaSudokuVideosFotogaleríasFamaInternacionalEstiloSuplementosNewslettersContactanosSuscribiteTemasEspectáculosSuscribiteIngresarSuerte para la desgraciaLa increíble historia del compositor que murió asesinado por su batutaJean-Baptiste Lully, amigo del Rey Luis XiV, es uno de los referentes del período barroco, pero su historia no terminó bien.Emmy 2021: Jean Smart, una de las reinas más celebradas de la nocheEmmy 2021: todos los ganadores, en una noche con varias sorpresasJean Baptiste Lully; de cocinero a “dictador” musical de Francia, no logró salvarse de su batuta.218/09/2021 17:11 Clarín.comEspectáculosMúsicaActualizado al 19/09/2021 23:48El de Jean-Baptiste Lully podría ser tomado como un claro ejemplo de eso que en los ámbitos de la política y de las ciencias sociales suele ser denominado pomposamente “movilidad social ascendente”, para no decir “progreso”, un término con mala prensa en las usinas de pensamiento políticamente correcto, donde lo reservan para los sospechoso de “neoliberalismo” explícito.Nacido en Florencia, en el Gran Ducado de Toscana, el 28 de noviembre de 1632 en el seno de una familia de escasos recursos, hijo de un molinero, gracias a in fraile franciscano hizo sus primeros palotes en la música y aprendió los primeros rudimentos de la guitarra, además de algunas nociones del funcionamiento del violín.Pero el verdadero cambio en su vida llegaría de la mano de Roger de Lorraine, caballero de Guise, hijo de Carlos, Duque de Guisa, que antes de su regreso a Francia buscaba a alguien para conversar en italiano con su sobrina, Mademoiselle de Montpensier, y se topó con un Lully adolescente de 14 años vestido de Arlequín, en medio de la celebración del Mardi Gras.Luis XIV, inmortalizado por Hyacinthe Rigaud en su “Retrato de Luis XIV” (1701), conoció a Lully en su adolescencia. EFE/RMN/Gérard BlotLuis XIV, inmortalizado por Hyacinthe Rigaud en su “Retrato de Luis XIV” (1701), conoció a Lully en su adolescencia. EFE/RMN/Gérard BlotMi amigo el Rey SolEn Francia, Jean trabajó al servicio de la señora, mientras avanzaba en sus conocimientos de música y se hacía ver como un bailarín con proyección; algo que confirmó cuando, ya liberado de la tutela de la señora, llamó la atención de un joven Luis XIV, con quien bailó en el Ballet Royal de la Nuit (el Bellet Real) al mismo tiempo que sus composiciones instrumentales para ballet ganaban espacio.En este ballet, Lully interpretó varios papeles, entre ellos los de un pastor, un soldado, un mendigo… En tanto, el rey estaba bailando por primera vez en el papel del sol naciente y disfrutó tanto de la actuación y el baile de Lully que lo promovió a Compositeur de la musique instrumentale (compositor real de música instrumental).El vertiginoso ascenso del muchacho incluyó su incorporación a la banda real de veinticuatro violines, a la sazón la orquesta más famosa de Europa por aquellos días; y el posterior ascenso a Superintendente de Música, de la mano de un Luis XIV que tomaba definitivamente las riendas del gobierno, y le agregaba a su amigo el título de “master” de la familia real.Louis XIV, según el escultor italiano Gian Lorenzo Bernini. Foto AFP PHOTO / GABRIEL BOUYSLouis XIV, según el escultor italiano Gian Lorenzo Bernini. Foto AFP PHOTO / GABRIEL BOUYSUn fabricante de “hits”El ballet L’Amour malade, estrenado en enero de 1597, donde también se hizo cargo de una parte de baile como Scaramouche fue el espaldarazo de una trayectoria que potenció desde su orquesta personal de violín, conocida como los Petits Violons (“Violines pequeños”), que contrastaba con sus innovaciones con la de los Veinticuatro Violines.También en 1661, Lully comenzó su colaboración con el dramaturgo Molière. Siguieron más colaboraciones teatrales, algunas de ellas concebidas para fiestas en la corte real, y otras tomando la forma de música incidental para obras interpretadas en las actuaciones de mando en la corte y también en el teatro parisino del dramaturgo localUna vez que el vínculo entre ambos llegó a su fin, en 1672, Lully se convirtió en el director de la Académie Royale de Musique, es decir, la ópera real, que actuaba en el Palacio Real. Entre 1673 y 1687 -con el traslado de la corte a Versalles, en 1682, de por medio- Lully produjo una nueva ópera casi cada año y protegió ferozmente su monopolio sobre ese nuevo género.En 1682, la corte se trasladó a Versalles.En 1682, la corte se trasladó a Versalles.El límite son las orgíasEn línea con el temperamento de su protector, el hijo del minero que pasó de ayudante de cocina y bailarín a “dictador” musical de Francia, creó un estilo de canto adaptado a la lengua francesa, a medida que establecía, a través de su veintena de óperas, los parámetros que enmarcarían el esquema del género en aquel país durante más de 60 años.Después de la muerte de la reina Marie-Thérèse en 1683, el entusiasmo del rey por la ópera se disipó y el éxito de Lully comenzó a declinar, debido a la influencia de la nueva amante del soberano, Madame Maintenon.Por otra parte, el rey se sintió ofendido por la vida disoluta de Lully y sus encuentros homosexuales, que no podía ser aceptado por Madame Maintenon, que se crió en una tradición estrictamente religiosa. En 1685 se estrenó la ópera de Lully Roland. Alrededor de este tiempo hubo un escándalo cuando se hizo público que Lully tenía una aventura con un “botones” llamado Brunet.Pero, además, el compositor participó en las orgías de los Duques de Orleans y Vendôme. De modo que el rey lo citó para avisarle que ya no estaba dispuesto a tolerar su comportamiento.Las “Fiestas galantes” recrean los tiempos de Lully y Luis XIV, aunque sin orgías. Foto AFP PHOTO/Ludovic MARINLas “Fiestas galantes” recrean los tiempos de Lully y Luis XIV, aunque sin orgías. Foto AFP PHOTO/Ludovic MARINPor eso, poco después de haberlo nombrado Secretario del Rey, su jefe ahora lo trataba con frialdad. Y eso que, a diferencia de algún Jefes de Gabinete entronado por portación de apellido, Lully al menos había hecho unos cuantos méritos para llegar ahí. Pero nada de eso le alcanzó para mantener la gracia del Rey Sol.Tiempo de d​esgraciasEn 1687, el rey Luis XIV enfermó gravemente. Primero sólo se quejaba de dolor de muelas, pero cuando los médicos trataron de sacar el diente, hicieron esto de manera tan torpe que le rompieron un pedazo de la mandíbula superior. Echando mano a la tecnología de punta, la herida fue sellada con un… ¡hierro caliente!. Pero cuando todos pensaban que Luis XIV era historia, volvió a salir el Sol.Fiesteros como eran, en la corte decidieron que la recuperación de Don Luis era un buen motivo para festejar a la grande, y a Lully se le ocurrió que podía estar buenísimo rearreglar el Te Deum que había compuesto en 1678, para interpretarlo con los 300 músicos de la corte real. De paso, se podría anotar un par de porotos del favor del Rey, para recuperar su confianza.Pero 300 músicos son un montón, así que cuando Jean-Baptiste se paró frente a ellos el 8 de enero de 1687, en la iglesia des Pères Feuillants’, lo hizo golpeando contra el piso el largo palo de madera ornamentado que habitualmente usaba como batuta, con máSuscribiteHomeÚltimo MomentoPolíticaEconomíaSociedadOpiniónMundoDeportesEspectáculosCulturaHistoriasClimaHoróscopoLoterías y QuinielasRadio Mitre en VivoOtros ServiciosEdición impresaClaringrillaSudokuVideosFotogaleríasFamaInternacionalEstiloSuplementosNewslettersContactanosSuscribiteTemasEspectáculosSuscribiteIngresarSuerte para la desgraciaLa increíble historia del compositor que murió asesinado por su batutaJean-Baptiste Lully, amigo del Rey Luis XiV, es uno de los referentes del período barroco, pero su historia no terminó bien.Emmy 2021: Jean Smart, una de las reinas más celebradas de la nocheEmmy 2021: todos los ganadores, en una noche con varias sorpresasJean Baptiste Lully; de cocinero a “dictador” musical de Francia, no logró salvarse de su batuta.218/09/2021 17:11 Clarín.comEspectáculosMúsicaActualizado al 19/09/2021 23:48El de Jean-Baptiste Lully podría ser tomado como un claro ejemplo de eso que en los ámbitos de la política y de las ciencias sociales suele ser denominado pomposamente “movilidad social ascendente”, para no decir “progreso”, un término con mala prensa en las usinas de pensamiento políticamente correcto, donde lo reservan para los sospechoso de “neoliberalismo” explícito.Nacido en Florencia, en el Gran Ducado de Toscana, el 28 de noviembre de 1632 en el seno de una familia de escasos recursos, hijo de un molinero, gracias a in fraile franciscano hizo sus primeros palotes en la música y aprendió los primeros rudimentos de la guitarra, además de algunas nociones del funcionamiento del violín.Pero el verdadero cambio en su vida llegaría de la mano de Roger de Lorraine, caballero de Guise, hijo de Carlos, Duque de Guisa, que antes de su regreso a Francia buscaba a alguien para conversar en italiano con su sobrina, Mademoiselle de Montpensier, y se topó con un Lully adolescente de 14 años vestido de Arlequín, en medio de la celebración del Mardi Gras.Luis XIV, inmortalizado por Hyacinthe Rigaud en su “Retrato de Luis XIV” (1701), conoció a Lully en su adolescencia. EFE/RMN/Gérard BlotLuis XIV, inmortalizado por Hyacinthe Rigaud en su “Retrato de Luis XIV” (1701), conoció a Lully en su adolescencia. EFE/RMN/Gérard BlotMi amigo el Rey SolEn Francia, Jean trabajó al servicio de la señora, mientras avanzaba en sus conocimientos de música y se hacía ver como un bailarín con proyección; algo que confirmó cuando, ya liberado de la tutela de la señora, llamó la atención de un joven Luis XIV, con quien bailó en el Ballet Royal de la Nuit (el Bellet Real) al mismo tiempo que sus composiciones instrumentales para ballet ganaban espacio.En este ballet, Lully interpretó varios papeles, entre ellos los de un pastor, un soldado, un mendigo… En tanto, el rey estaba bailando por primera vez en el papel del sol naciente y disfrutó tanto de la actuación y el baile de Lully que lo promovió a Compositeur de la musique instrumentale (compositor real de música instrumental).El vertiginoso ascenso del muchacho incluyó su incorporación a la banda real de veinticuatro violines, a la sazón la orquesta más famosa de Europa por aquellos días; y el posterior ascenso a Superintendente de Música, de la mano de un Luis XIV que tomaba definitivamente las riendas del gobierno, y le agregaba a su amigo el título de “master” de la familia real.Louis XIV, según el escultor italiano Gian Lorenzo Bernini. Foto AFP PHOTO / GABRIEL BOUYSLouis XIV, según el escultor italiano Gian Lorenzo Bernini. Foto AFP PHOTO / GABRIEL BOUYSUn fabricante de “hits”El ballet L’Amour malade, estrenado en enero de 1597, donde también se hizo cargo de una parte de baile como Scaramouche fue el espaldarazo de una trayectoria que potenció desde su orquesta personal de violín, conocida como los Petits Violons (“Violines pequeños”), que contrastaba con sus innovaciones con la de los Veinticuatro Violines.También en 1661, Lully comenzó su colaboración con el dramaturgo Molière. Siguieron más colaboraciones teatrales, algunas de ellas concebidas para fiestas en la corte real, y otras tomando la forma de música incidental para obras interpretadas en las actuaciones de mando en la corte y también en el teatro parisino del dramaturgo localUna vez que el vínculo entre ambos llegó a su fin, en 1672, Lully se convirtió en el director de la Académie Royale de Musique, es decir, la ópera real, que actuaba en el Palacio Real. Entre 1673 y 1687 -con el traslado de la corte a Versalles, en 1682, de por medio- Lully produjo una nueva ópera casi cada año y protegió ferozmente su monopolio sobre ese nuevo género.En 1682, la corte se trasladó a Versalles.En 1682, la corte se trasladó a Versalles.El límite son las orgíasEn línea con el temperamento de su protector, el hijo del minero que pasó de ayudante de cocina y bailarín a “dictador” musical de Francia, creó un estilo de canto adaptado a la lengua francesa, a medida que establecía, a través de su veintena de óperas, los parámetros que enmarcarían el esquema del género en aquel país durante más de 60 años.Después de la muerte de la reina Marie-Thérèse en 1683, el entusiasmo del rey por la ópera se disipó y el éxito de Lully comenzó a declinar, debido a la influencia de la nueva amante del soberano, Madame Maintenon.Por otra parte, el rey se sintió ofendido por la vida disoluta de Lully y sus encuentros homosexuales, que no podía ser aceptado por Madame Maintenon, que se crió en una tradición estrictamente religiosa. En 1685 se estrenó la ópera de Lully Roland. Alrededor de este tiempo hubo un escándalo cuando se hizo público que Lully tenía una aventura con un “botones” llamado Brunet.Pero, además, el compositor participó en las orgías de los Duques de Orleans y Vendôme. De modo que el rey lo citó para avisarle que ya no estaba dispuesto a tolerar su comportamiento.Las “Fiestas galantes” recrean los tiempos de Lully y Luis XIV, aunque sin orgías. Foto AFP PHOTO/Ludovic MARINLas “Fiestas galantes” recrean los tiempos de Lully y Luis XIV, aunque sin orgías. Foto AFP PHOTO/Ludovic MARINPor eso, poco después de haberlo nombrado Secretario del Rey, su jefe ahora lo trataba con frialdad. Y eso que, a diferencia de algún Jefes de Gabinete entronado por portación de apellido, Lully al menos había hecho unos cuantos méritos para llegar ahí. Pero nada de eso le alcanzó para mantener la gracia del Rey Sol.Tiempo de d​esgraciasEn 1687, el rey Luis XIV enfermó gravemente. Primero sólo se quejaba de dolor de muelas, pero cuando los médicos trataron de sacar el diente, hicieron esto de manera tan torpe que le rompieron un pedazo de la mandíbula superior. Echando mano a la tecnología de punta, la herida fue sellada con un… ¡hierro caliente!. Pero cuando todos pensaban que Luis XIV era historia, volvió a salir el Sol.Fiesteros como eran, en la corte decidieron que la recuperación de Don Luis era un buen motivo para festejar a la grande, y a Lully se le ocurrió que podía estar buenísimo rearreglar el Te Deum que había compuesto en 1678, para interpretarlo con los 300 músicos de la corte real. De paso, se podría anotar un par de porotos del favor del Rey, para recuperar su confianza.Pero 300 músicos son un montón, así que cuando Jean-Baptiste se paró frente a ellos el 8 de enero de 1687, en la iglesia des Pères Feuillants’, lo hizo golpeando contra el piso el largo palo de madera ornamentado que habitualmente usaba como batuta, con más fuerza que nunca.Tenía sentido. Si no, hagan la prueba de poner el track del Te Deum al volumen que podría tener tocado por 300 músicos parados a un par de metros, con la cámara de reverberancia que da una iglesia barroca, e intenten manejar semejante pomposidad con una varita de 30 centímetros.Y ahí estaba, el bueno de Lully, con sus 54 años a cuesta, metiéndole onda a su obra, cuando clavó la punta de su “batuta” en el empeine de su pie. Nada dicen las crónicas acerca del compás que estaba transcurriendo cuando ocurrió el accidente, como tampoco dejan saber si el concierto siguió hasta el final, o su a Lully lo tuvieron que sacar en camilla.Lo cierto es que, después de la celebración, la herida se inflamó más de lo conveniente y la cosa se puso bastante fea. Sin embargo, Lully rechazó la sugerencia médica de amputarle el dedo gordo del pie, y mucho menos la extremidad entera.Pero a cambio de su negativa a perder la posibilidad de volver a bailar, el cuerpo de Jean-Baptiste fue colonizado por una gangrena que se expandió irremediablemente hasta alcanzar e infectar la mayor parte de su cerebro, ocasionando su muerte, el 22 de marzo de 1687.El músico fue enterrado en la iglesia de Notre-Dame-des-Victoires, donde todavía se puede ver su tumba con su busto de mármol. Sus tres hijos (Louis Lully, Jean-Baptiste Lully y Jean-Louis Lully) tuvieron carreras musicales como superintendentes sucesivos de la Música del Rey. Eso sí, ni ellos ni ningún otro director volvieron a usar una batuta como la de su papá.E.S.

s fuerza que nunca.

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Suerte para la desgracia

La increíble historia del compositor que murió asesinado por su batuta

Jean-Baptiste Lully, amigo del Rey Luis XiV, es uno de los referentes del período barroco, pero su historia no terminó bien.

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Jean Baptiste Lully; de cocinero a “dictador” musical de Francia, no logró salvarse de su batuta.

18/09/2021 17:11  

Actualizado al 19/09/2021 23:48

El de Jean-Baptiste Lully podría ser tomado como un claro ejemplo de eso que en los ámbitos de la política y de las ciencias sociales suele ser denominado pomposamente “movilidad social ascendente”, para no decir “progreso”, un término con mala prensa en las usinas de pensamiento políticamente correcto, donde lo reservan para los sospechoso de “neoliberalismo” explícito.https://3e08c90e02380a66549ca55e306ba25e.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-38/html/container.html

Nacido en Florencia, en el Gran Ducado de Toscana, el 28 de noviembre de 1632 en el seno de una familia de escasos recursos, hijo de un molinero, gracias a in fraile franciscano hizo sus primeros palotes en la música y aprendió los primeros rudimentos de la guitarra, además de algunas nociones del funcionamiento del violín.

Pero el verdadero cambio en su vida llegaría de la mano de Roger de Lorraine, caballero de Guise, hijo de Carlos, Duque de Guisa, que antes de su regreso a Francia buscaba a alguien para conversar en italiano con su sobrina, Mademoiselle de Montpensier, y se topó con un Lully adolescente de 14 años vestido de Arlequín, en medio de la celebración del Mardi Gras.

Luis XIV, inmortalizado por Hyacinthe Rigaud en su "Retrato de Luis XIV" (1701), conoció a Lully en su adolescencia. EFE/RMN/Gérard Blot

Luis XIV, inmortalizado por Hyacinthe Rigaud en su “Retrato de Luis XIV” (1701), conoció a Lully en su adolescencia. EFE/RMN/Gérard Blot

Mi amigo el Rey Sol

En Francia, Jean trabajó al servicio de la señora, mientras avanzaba en sus conocimientos de música y se hacía ver como un bailarín con proyección; algo que confirmó cuando, ya liberado de la tutela de la señora, llamó la atención de un joven Luis XIV, con quien bailó en el Ballet Royal de la Nuit (el Bellet Real) al mismo tiempo que sus composiciones instrumentales para ballet ganaban espacio.

En este ballet, Lully interpretó varios papeles, entre ellos los de un pastor, un soldado, un mendigo… En tanto, el rey estaba bailando por primera vez en el papel del sol naciente y disfrutó tanto de la actuación y el baile de Lully que lo promovió a Compositeur de la musique instrumentale (compositor real de música instrumental).

El vertiginoso ascenso del muchacho incluyó su incorporación a la banda real de veinticuatro violines, a la sazón la orquesta más famosa de Europa por aquellos días; y el posterior ascenso a Superintendente de Música, de la mano de un Luis XIV que tomaba definitivamente las riendas del gobierno, y le agregaba a su amigo el título de “master” de la familia real.

Louis XIV, según el escultor italiano Gian Lorenzo Bernini. Foto AFP PHOTO / GABRIEL BOUYS

Louis XIV, según el escultor italiano Gian Lorenzo Bernini. Foto AFP PHOTO / GABRIEL BOUYS

Un fabricante de “hits”

El ballet L’Amour malade, estrenado en enero de 1597, donde también se hizo cargo de una parte de baile como Scaramouche fue el espaldarazo de una trayectoria que potenció desde su orquesta personal de violín, conocida como los Petits Violons (“Violines pequeños”), que contrastaba con sus innovaciones con la de los Veinticuatro Violines.

También en 1661, Lully comenzó su colaboración con el dramaturgo Molière. Siguieron más colaboraciones teatrales, algunas de ellas concebidas para fiestas en la corte real, y otras tomando la forma de música incidental para obras interpretadas en las actuaciones de mando en la corte y también en el teatro parisino del dramaturgo local

Una vez que el vínculo entre ambos llegó a su fin, en 1672, Lully se convirtió en el director de la Académie Royale de Musique, es decir, la ópera real, que actuaba en el Palacio Real. Entre 1673 y 1687 -con el traslado de la corte a Versalles, en 1682, de por medio- Lully produjo una nueva ópera casi cada año y protegió ferozmente su monopolio sobre ese nuevo género.

En 1682, la corte se trasladó a Versalles.

En 1682, la corte se trasladó a Versalles.

El límite son las orgías

En línea con el temperamento de su protector, el hijo del minero que pasó de ayudante de cocina y bailarín a “dictador” musical de Francia, creó un estilo de canto adaptado a la lengua francesa, a medida que establecía, a través de su veintena de óperas, los parámetros que enmarcarían el esquema del género en aquel país durante más de 60 años.

Después de la muerte de la reina Marie-Thérèse en 1683, el entusiasmo del rey por la ópera se disipó y el éxito de Lully comenzó a declinar, debido a la influencia de la nueva amante del soberano, Madame Maintenon.

Por otra parte, el rey se sintió ofendido por la vida disoluta de Lully y sus encuentros homosexuales, que no podía ser aceptado por Madame Maintenon, que se crió en una tradición estrictamente religiosa. En 1685 se estrenó la ópera de Lully Roland. Alrededor de este tiempo hubo un escándalo cuando se hizo público que Lully tenía una aventura con un “botones” llamado Brunet.

Pero, además, el compositor participó en las orgías de los Duques de Orleans y Vendôme. De modo que el rey lo citó para avisarle que ya no estaba dispuesto a tolerar su comportamiento.

Las "Fiestas galantes" recrean los tiempos de Lully y Luis XIV, aunque sin orgías. Foto AFP PHOTO/Ludovic MARIN

Las “Fiestas galantes” recrean los tiempos de Lully y Luis XIV, aunque sin orgías. Foto AFP PHOTO/Ludovic MARIN

Por eso, poco después de haberlo nombrado Secretario del Rey, su jefe ahora lo trataba con frialdad. Y eso que, a diferencia de algún Jefes de Gabinete entronado por portación de apellido, Lully al menos había hecho unos cuantos méritos para llegar ahí. Pero nada de eso le alcanzó para mantener la gracia del Rey Sol.

Tiempo de d​esgracias

En 1687, el rey Luis XIV enfermó gravemente. Primero sólo se quejaba de dolor de muelas, pero cuando los médicos trataron de sacar el diente, hicieron esto de manera tan torpe que le rompieron un pedazo de la mandíbula superior. Echando mano a la tecnología de punta, la herida fue sellada con un… ¡hierro caliente!. Pero cuando todos pensaban que Luis XIV era historia, volvió a salir el Sol.

Fiesteros como eran, en la corte decidieron que la recuperación de Don Luis era un buen motivo para festejar a la grande, y a Lully se le ocurrió que podía estar buenísimo rearreglar el Te Deum que había compuesto en 1678, para interpretarlo con los 300 músicos de la corte real. De paso, se podría anotar un par de porotos del favor del Rey, para recuperar su confianza.

Pero 300 músicos son un montón, así que cuando Jean-Baptiste se paró frente a ellos el 8 de enero de 1687, en la iglesia des Pères Feuillants’, lo hizo golpeando contra el piso el largo palo de madera ornamentado que habitualmente usaba como batuta, con más fuerza que nunca.https://www.youtube.com/embed/QARAbmTbArU

Tenía sentido. Si no, hagan la prueba de poner el track del Te Deum al volumen que podría tener tocado por 300 músicos parados a un par de metros, con la cámara de reverberancia que da una iglesia barroca, e intenten manejar semejante pomposidad con una varita de 30 centímetros.

Y ahí estaba, el bueno de Lully, con sus 54 años a cuesta, metiéndole onda a su obra, cuando clavó la punta de su “batuta” en el empeine de su pie. Nada dicen las crónicas acerca del compás que estaba transcurriendo cuando ocurrió el accidente, como tampoco dejan saber si el concierto siguió hasta el final, o su a Lully lo tuvieron que sacar en camilla.

Lo cierto es que, después de la celebración, la herida se inflamó más de lo conveniente y la cosa se puso bastante fea. Sin embargo, Lully rechazó la sugerencia médica de amputarle el dedo gordo del pie, y mucho menos la extremidad entera.

Pero a cambio de su negativa a perder la posibilidad de volver a bailar, el cuerpo de Jean-Baptiste fue colonizado por una gangrena que se expandió irremediablemente hasta alcanzar e infectar la mayor parte de su cerebro, ocasionando su muerte, el 22 de marzo de 1687.

El músico fue enterrado en la iglesia de Notre-Dame-des-Victoires, donde todavía se puede ver su tumba con su busto de mármol. Sus tres hijos (Louis Lully, Jean-Baptiste Lully y Jean-Louis Lully) tuvieron carreras musicales como superintendentes sucesivos de la Música del Rey. Eso sí, ni ellos ni ningún otro director volvieron a usar una batuta como la de su papá.

E.S.

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